Tuesday, January 31, 2006

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En la mañana Horacio se levantó llorando, con el cuerpo en posición fetal. Si no fuera tan grande lo hubiera cargado como se hace con un bebé. Llamé a Andrea, vino en seguida. Lo abrazó y acarició, le habló como a un niño de 2 años, pero eso no ayudaba mucho. Horacio empezó a ponerse cada vez más palido. Entonces recordé unos de mis tantos sueños con la mujer que hablaba un lenguaje extraño. Era uno donde ella me acariciaba el lóbulo de la oreja, y se sentía bien. Le dije a Andrea que le acariciara el lóbulo de la oreja. Cuando lo hizo, Horacio dejó de llorar. Se quedó dormido. Nos tranquilizamos.

Hace un par de horas, alguien pasó un papel por debajo de la puerta con el siguiente mensaje:

Usted ha logrado pasar el primero de los doce niveles.

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