Monday, March 20, 2006

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Horacio caminaba hacia cualquier parte, yo sólo lo acompañaba. Se quedaba viendo las vitrinas de las tiendas, hasta que se quedo mirando por la ventana de un bar. Entramos y le invité una cerveza. Como lo vi inquieto, le di un lapicero y una libreta. Allí empezó a dibujar y escribir cualquier cosa. Luego le serví un vaso: se lo tomó de un sorbo. Pidió más y yo le serví. Cuando acabamos la cuarta botella lo llevé a su casa. !Horacio huele a alcohol! -dijo Andrea cuando nos abrió la puerta. -!Joder, sólo ha venido al mundo por un año, tiene derecho a divertirse! -respondí.

2 comments:

Julian Corredor said...

Hay que ver todo lo que se puede hacer con los tiempos narrativos, excelente, si está armando la historia dia a dia acuerdese que el tiempo no es lineal, ni siquiera circular, todo depende de en que momento de la linea se pare.
Esta muy bueno todo siga asi!!

Pablito said...

Que buena historia, en verdad es atrapante y muy bien escrita, cuanto talento. Felicitaciones, lo seguiré leyendo.