En el camino de regreso se encontró con un pintor que estaba vendiendo dos cuadros. En uno había pintado a un cancerbero, en el otro, a San Jorge matando al dragón.
El pintor: ¿Está interesado en algún cuadro?
Horacio: Disculpe, no tengo dinero
El pintor: No importa, usted tiene que elegir uno igual
Horacio se puso pensativo. Escogió al cancerbero, pero cuando tuvo el cuadro entre sus manos, éste se hizo polvo de inmediato.
El pintor: Usted ha escogido el cuadro que tengo yo, ahora soñara con él.
Saturday, February 18, 2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


1 comment:
Horacio no lo supo, pero, el que se disolviera en polvo el cuadro del cancerbero se debió a que esa era una puerta y acababa de entrar por ella.
Post a Comment